MILLENIUN

lunes, 22 de mayo de 2017

¿Porque los millennials se creen mejor que sus jefes ?


“Una generación fallida, una partida de flojos, egoístas, creídos y pretenciosos”, es lo que pueden decir muchos acerca de los millennials, la generación que nació entre 1981 y 1995, y que en pocos años será el 75 % de la fuerza laboral en el mundo, según la empresa consultora Deloitte. Se trata de un grupo de personas que se hizo adulta con el cambio de milenio en una época de auge económico, y un desarrollo tecnológico vertiginoso. Según Simon Sinek, escritor y coach británico, de 43 años, uno de los principales problemas de esta generación es su crianza: “Fueron chicos a los que les dijeron todo el tiempo que eran muy especiales; que podrían lograr todo solo por quererlo; que recibieron galardones, no porque los merecían, sino porque sus papás se quejaron; que recibieron mejores notas porque sus papás se peleaban con los profesores… y cuando llegaron al trabajo se chocaron con la realidad”.
Algo que caracteriza a esta generación es que todas sus relaciones están mediadas por dispositivos móviles y muchos de ellos se han vuelto totalmente dependientes de sus celulares o sus computadores, por razones que no tienen que ver solo con lo laboral, sino con su bienestar psicológico. Varios estudios han comprobado que el reconocimiento por redes sociales provoca una sensación de bienestar porque el cuerpo libera dopamina, la hormona de la “felicidad”, la misma sustancia que el organismo produce cuando bebemos, fumamos o apostamos.
Mauricio Delgado, profesor de psicología de la Universidad de Rutgers en Estados Unidos, dijo al sitio de la Asociación Americana de Marketing que cuando generamos interacción en redes sociales se activan las mismas áreas del cerebro que se activan cuando alguien nos sonríe, cuando nos dicen que hacemos bien el trabajo o que somos unas buenas personas: “Todos estos refuerzos sociales son abstractos pero muestran una actividad similar en los centros del cerebro dedicados a la recompensa”, explicó.

Para Sinek el problema con los dispositivos móviles y las redes sociales es que dificultan profundizar en las relaciones personales. “Muchos de ellos admitirían que sus amistades son superficiales; muestran que están felices en sus fotos, pero en esta generación se subieron los índices de suicidio, de depresión y de muertes por sobredosis. Está demostrado también que las redes sociales generan ansiedad”.  De hecho, el Informe del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del año 2015 indicó que  la población más vulnerable al suicidio en Colombia tiene entre 20 y 29 años. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en 2016 que 800.000 personas se suicidan cada año en todo el mundo a causa de la depresión y ansiedad.
Por otro lado, el internet ha hecho de los millennials una generación impaciente. “Cuando ellos buscan en google, en 0.15 segundos tienen 45.000 resultados, pueden hablar con cualquier persona en cualquier parte del mundo en instantes, si quieren ver cómo es el Louvre, o cómo es China o cómo es África pueden verlo a través de un clic. Son la generación de la inmediatez”, dijo Héctor Mauricio Rincón, doctor en Humanidades, humanismo y persona, y doctor en Economía y Empresa. Es por eso que los millennials tienen una percepción distinta del tiempo en comparación con la generación anterior –la generación X- y que sienten que deben tener logros rápidamente. “Pero las cosas importantes necesitan tiempo… ellos ven la cima de la montaña pero no ven el camino”, afirmó Sinek. 
Y es la impaciencia lo que ha afectado varias áreas de la vida de los millennials, como el trabajo, por ejemplo. Son personas que definitivamente quieren flexibilidad de tiempo, no tener que cumplir horarios, ellos saben que el hecho de estar ocho horas frente a un computador no significa que estén siendo productivos. Quieren tiempo para viajar, para hacer vida social, para salir, para la diversión, para el ocio, y cuando llegan a un lugar que les elimina esta posibilidad se sienten frustrados, infelices, según explicó Rincón. 


“Ellos se creen mejor que sus jefes – agregó Rincón- porque de verdad son mejores en muchos aspectos: manejan mejor la tecnología, se graduaron más jóvenes, hablan más idiomas y se plantean otras formas de solucionar los problemas. Nosotros, la generación anterior, hemos tenido que hacer la transición y por eso chocamos con ellos, por eso pensamos que son flojos, vagos”.
¿Porque los milennials  se creen mejor que sus jefes?
Los millennials entrevistados afirmaron que no se adaptan con facilidad a las formas tradicionales de vida. Ellos no están pensando en una pensión, no quieren quedarse 30 años en una misma empresa y no le van a poner empeño a algo que no les gusta, porque son muy importantes para sí mismos y sienten que si no hacen algo que los satisface están perdiendo el tiempo.

“Renuncian muy rápido a su trabajo porque llegan a corporaciones y ambientes laborales donde además el ser humano no importa. Luego piensan que ellos son los culpables. Pero no son los culpables, porque los papás no los criaron bien. Ahora la responsabilidad recae en ellos mismos y en los nuevos líderes para que puedan aprovechar su potencial”, dijo Sinek. En defensa de los millennials, ellos han sido los protagonistas de hechos como La Primavera Árabe, que fue posible gracias a Twitter; son responsables de sitios como Wall Street, están al frente del manejo de la información que reveló Wikileaks, son los creadores de las redes sociales, y de grandes innovaciones tecnológicas y emprendimientos.

Nicole Chapaval, Head of Education (Lider en educación) en Platzi, una de las plataformas de educación en línea más exitosas en habla hispana, dijo que no cree que la generación sea floja sino que funciona distinto: “Es generación de oportunidades, sobre todo hechas por nosotros mismos. Lo que pasa es que el internet nos mostró que existían otras formas de vivir, otras formas de acercarnos a la educación, al trabajo y al consumo; cuando tienes esas posibilidades tu panorama es más abierto y quieres intentar otras formas de vida”.

Según Chalpaval si los millennials encuentran un trabajo y un lugar en el que se sienten bien, en el que pueden hacer lo que les apasiona, serán las personas más esforzadas: “En Platzi, por ejemplo, a nadie le gusta madrugar pero si llegas a las 10 de la noche todavía hay gente; puede que un día no quieren venir a la oficina y pueden entregar su trabajo desde la casa, la biblioteca o desde un café y no pasa nada. No es una generación floja, es una generación que trabaja distinto. Ahora, sí hay empresas en las que quieren jugar todo el tiempo, pero esas son las que no prosperan. Pero si ves las nuevas startups y las empresas emprendedoras exitosas, son lugares en los que se trabaja muy duro”. 

La soledad y el individualismo es otra característica importante de esta generación. Ellos se sienten muy importantes, por eso muchos no se quieren casar, no quieren tener hijos, no quieren renunciar a las posibilidades del mundo, a los viajes y a conocer otros lugares o estudiar más, por eso algunos los tildan de egoístas. “No somos egoístas, cuando hay una causa podemos unirnos y comprometernos, lo que pasa es que tenemos claro lo que queremos. Sabemos que queremos viajar, sabemos que queremos emprender y sabemos lo que significa un hijo para esos planes. Y pienso que no es una negación rotunda, pero queremos hacer primero otras cosas. Más que nada creo que somos más conscientes”, concluyó Chapaval.


Los millennials entonces son esa generación que implica un reto para la generación anterior y que probablemente podrá ser más comprensiva con la generación que viene, con la generación Z, esa que según los expertos será más individualista y le dará mucha más importancia a la tecnología y la virtualidad.

jueves, 16 de febrero de 2017

El estrés o el insomnio, la otra cara del teletrabajo

El documento, realizado conjuntamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofund, una agencia de la Unión Europea, se basa en investigaciones llevadas a cabo en 15 países. El informe distingue entre las personas que trabajan desde casa, que parecen gozar de un mayor equilibrio entre la vida laboral y familiar, y los trabajadores "muy móviles", que emplean nuevos medios de comunicación y están más expuestos a las consecuencias negativas en su salud y bienestar.
Entre las ventajas del teletrabajo, los empleados señalan una reducción del tiempo de desplazamiento, una mayor autonomía y un mayor equilibrio entre la vida profesional y la privada. Las empresas ven en esta modalidad una mayor motivación por parte del personal, más productividad y eficiencia y, sobre todo, una reducción del espacio necesario de trabajo.
Sin embargo, la otra cara del teletrabajo es más inquietante.
El informe destaca "la tendencia a inducir una prolongación de la jornada laboral, a crear una superposición entre el trabajo remunerado y la vida privada y a que esto conlleve una intensificación del trabajo".
"El 41% de los empleados muy móviles dan muestra de niveles altos de estrés, comparados con el 25% de quienes trabajan en la oficina a tiempo completo", indica el estudio. Además, el 42% de las personas que trabajan en su domicilio a tiempo completo y el 42% de los trabajadores muy móviles declaran que se despiertan varias veces por la noche, mientras que esto solo le ocurre al 29% de los empleados que laboran en la oficina. Jon Messenger, coautor del informe, subraya las ventajas del teletrabajo a tiempo parcial, que permite mantener el contacto con otros colegas.
"El equilibrio ideal parece ser de 2 a 3 días de trabajo en casa", dijo en una rueda de prensa en Ginebra. "Quizá las empresas deberían recurrir [al teletrabajo] más a menudo, pues tiene efectos positivos, no solo para los empleados sino también para el empleador", destacó.
El informe defiende, además, el "derecho a la desconexión", citando el ejemplo de Francia y Alemania. Algunas empresas ya imponen que se apaguen los servidores informáticos fuera de las horas de trabajo para impedir el envío de correos durante el tiempo de descanso y las vacaciones
Semana. 16/02/2017


lunes, 23 de enero de 2017

Lecciones de Harvard: ¿Qué hace felices a las personas?[1]


El Estudio sobre Desarrollo Adulto* comenzó en 1938 con 700 hombres jóvenes, algunos de la prestigiosa universidad, otros de barrios pobres de Boston.
Y acompañó a lo largo de su vida a esos individuos, monitoreando su estado mental, físico y emocional. La investigación continúa ahora con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales.
El actual director del estudio, el cuarto desde su inicio, es el psiquiatra estadounidense Robert Waldinger, quien también es maestro zen. La charla TED que Waldinger dio sobre el proyecto, "Qué es una buena vida: lecciones del estudio más prolongado sobre la felicidad", se volvió sensación en internet y ya fue descargada más de 11 millones de veces.
"Hay muchas conclusiones de este estudio", dijo Waldinger a BBC Mundo. "Pero la fundamental, que vemos una y otra vez, es que lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida, es la calidad de nuestras relaciones".
Conectados
"Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo", señaló el académico estadounidense.
"Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo. Claro que ninguna relación es ideal, pero esas son cualidades que hacen que la gente florezca". En el otro extremo, está la experiencia de soledad, un sentimiento subjetivo de estar menos conectados de lo que nos gustaría.
"¿Estoy haciendo cosas que tienen un significado para mí? ¿Estoy haciendo cosas que me hacen sentir que importo en el mundo? Éstas son las preguntas que nos planteamos cuando hablamos de felicidad", señaló Waldinger. "No hablamos de estar contentos en cada momento, porque eso es imposible y todos tenemos días, semanas o años difíciles".
En cuanto a la fama o el dinero, "no es que sean malos, hay gente famosa feliz y gente famosa infeliz".Lo mismo con el dinero. Pero el estudio muestra de acuerdo al académico que más allá de un nivel en que nuestras necesidades están cubiertas, un aumento en el ingreso no necesariamente nos hará felices.
"No estamos diciendo que no puedas proponerte ganar más dinero o estar orgulloso de tu trabajo y que otros lo noten. Pero es importante no esperar que tu felicidad dependa de esas cosas".
Registros médicos
Los participantes del estudio respondieron a lo largo de décadas cuestionarios sobre su familia, su trabajo, su vida en la comunidad. "También tuvimos acceso a sus registros médicos, por lo que evaluamos su salud no sólo según lo que ellos decían sino lo que sus doctores e historial médico decían", explicó.
"Cuando comencé a trabajar en el estudio en 2003 grabamos videos de los participantes hablando con sus esposas sobre sus preocupaciones más profundas. Y enviamos preguntas a los hijos sobre la relación con sus padres". Los participantes también se realizaron exámenes de sangre para determinar múltiples indicadores de salud, e incluso análisis de ADN. "Algunos nos permitieron escanear su cerebro, y en algunos casos donaron su cerebro para que pudiéramos estudiarlo en conexión con todos los otros datos que ya teníamos sobre su vida".
"En mi propia vida"
Cuando la charla de Waldinger se volvió viral, el académico optó por un retiro en silencio durante tres semanas. "La tradición Zen sostiene que la contemplación nos ayuda a mantenernos con los pies en la tierra y centrados en lo que es más importante en la vida", escribió en ese entonces. Para dar respuesta al enorme interés del público, el académico creó un blog en internet sobre el estudio, robertwaldinger.com
La investigación ha tenido un impacto profundo en la vida de Waldinger. "Me ha hecho poner más atención en mis propias relaciones, no sólo en casa sino en el trabajo y en la comunidad", señaló a BBC Mundo.
"Me di cuenta que mis relaciones me dan energía cuando invierto en ellas, cuando les dedico tiempo. Se vuelven más vivas y no agotadoras", agregó.
"La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la televisión o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso".
Ofrecer nuestra presencia
Invertir en una relación para Waldinger significa estar presente. "Esto está en mi vida como practicante Zen. Lo que noto es que cuando ofrecemos nuestra atención indivisa y completa nos sentimos más conectados unos a otros, y esto también sucede en el trabajo", agregó.
"No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí".
Conflictos
Waldinger reconoce que puede ser difícil no perder de vista lo que realmente importa.
En parte esto se debe a que recibimos mensajes de nuestra cultura todo el tiempo, con anuncios de publicidad que nos dicen cada día que si compramos algo seremos más felices o nos amarán más. "Y en los últimos 30 o 40 años se ha glorificado la riqueza, hay billonarios que son héroes sólo porque son billonarios. Esta medida parece más fácil, porque las relaciones son difíciles, cambian, son complicadas".
¿Cuál es el mensaje final de Waldinger? "Les diría que traten de ver si pueden tender un lazo hacia otras personas. Y es particularmente importante hacerlo hacia aquellas con quienes tienen algún conflicto".
El estudio ha dejado en claro algo que vale la pena recordar, según el psiquiatra estadounidense. "Los conflictos realmente minan nuestra energía. Y quiebran nuestra salud"

Revista SEMANA, ,23 Enero 2017





miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿A quiénes contratan las empresas?


El mundo empresarial, también el colombiano, está dividido en la actualidad en torno a dos supuestos. La de aquellos que aseguran que las universidades no están formando a los estudiantes para encarar la vida laboral y los que defienden el papel de las instituciones de educación superior y su trabajo pertinente formando a los futuros profesionales.
Del primer grupo es, entre otros, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif. La conclusión de la última Gran Encuesta Pyme que elabora el gremio cada año es que “la formación profesional ofrecida por el Sena y otros centros educativos públicos y privados sí responde a las necesidades de su empresa”. Así opinaron el 70 % de los encuestados del sector industria, el 66 % de comercio y 72 % del sector servicios. Una mayoría que contrasta con las voces minoritarias que señalaron que la formación es insuficiente y apuntaron a la necesidad de hacerla más práctica y técnica.
Al grupo de escépticos con la pertinencia de la formación de educación superior que reciben los jóvenes pertenece, por ejemplo, el Banco Mundial. Según las cifras que manejan, en Colombia el 47 % de los empresarios dicen tener dificultades para cubrir sus vacantes por la falta de competencias de los egresados.
Pero en lo que coinciden tanto detractores como partidarios del actual sistema educativo es en que las competencias socioemocionales y el empleo de las nuevas tecnologías de la información son fundamentales para acceder a un puesto de trabajo.
Pero, ¿qué busca en realidad el sector productivo? Semana Educación analizó las páginas de empleo de cuatro compañías con presencia en el país y habló con responsables de recursos humanos para conocer más a profundidad.
QUALA - Sector alimentación. Internacional
·        Personas líderes, ágiles e innovadoras, capaces de retarse a sí mismos para sacar su máximo potencial. 
·        Alto grado de determinación.
·        Se requiere ser autoexigente, apasionado y alegre. 
·        Capacidad de estar en continuo aprendizaje, aceptar nuevos desafíos y hacer frente a nuevos retos. 
·        Talento joven como semillero para cargos gerenciales. Experiencia mínima de un año y máximo cinco (según el puesto).
·        Título universitario únicamente para cargos profesionales o técnico.
No se requiere el uso de un segundo idioma.

GDS - Sector petrolero. China y Colombia
·        Personas jóvenes y profesionales (titulados), pero sin mucha experiencia. El valor añadido es capacitar a los trabajadores de acuerdo con las necesidades de la empresa y crear una mayor fidelización y compromiso de su parte.
·        Honestidad, capacidad de hablar con contundencia cuando se requiere y compromiso con la compañía. 
·        Trabajadores proactivos y con altas aptitudes de comunicación asertiva.
·        Personal activo, energético, con personalidad arrolladora y buena energía. 
·        Imprescindible que el futuro empleador demuestre que es una persona respetuosa y con alto grado de responsabilidad.
·        Manejar un uso del inglés avanzado, casi a nivel bilingüe, para comunicarse con la casa matriz en China. 
·        Se valora la predisposición del futuro trabajador a mantenerse actualizado, capacitarse y seguir estudiando.
Corona - Sector construcción. Colombia
·        Tener conocimiento técnico, tecnológico y práctico.
·        Capacidad de aprender, ser curioso, retarse a uno mismo constantemente y al propio negocio. 
·        Persona innovadora capaz de entender las prácticas del mercado para experimentar nuevas posibilidades empresariales y posibilidades de negocio. 
·        Habilidad para crear redes de trabajo y alianzas internas y externas, y liderazgo a la hora de promover la convergencia de los diversos conocimientos para el desarrollo de nuevos productos.
·        Alto grado de disposición para la resolución de problemas y la presentación de soluciones.
·        Capacidad de construir relaciones con otros y consolidar equipos de alto desempeño.
·        Liderazgo en las diferentes etapas de contribución.
·        Cuidado y respeto por la gente.
Facebook - Redes sociales. Internacional
·        Ser creativos para impulsar iniciativas que generen un alto impacto. 
·        Audacia y decisiones arriesgadas. 
·        Capacidad de innovación para que la empresa siga siendo líder en el sector. 
·        Manejo del inglés.
·        Ser proactivo y curioso: capacidad de ir un paso más allá. Lo explican como “romper con lo establecido”. 
·        Ser capaces de marcar y definir la agenda mundial en todo lo relacionado con internet y las redes sociales. 
·        Transparencia y colaboración para formar grupos de trabajo que vayan en la misma dirección y logren metas comunes. 
·        El sentido individualista es una característica que la compañía descarta. 
·        Experiencia de acuerdo con el cargo


lunes, 28 de noviembre de 2016

LA GENERACIÓN DE LOS HIPERSENSIBLES

  
Los jóvenes de hoy se ahogan en un vaso de agua. Pese a que son mucho más preparados, se derrumban fácilmente y no toleran críticas. Esto dicen los expertos sobre este fenómeno. Son más preparados, tienen más títulos y parecen muy dispuestos a luchar por sus ideales en un mundo lleno de retos. De hecho, los jóvenes de hoy son más independientes en lo político y abrazan la diversidad. Pero suele haber individuos vulnerables tras esa coraza, que se derrumban ante cualquier problema. En el mundo anglosajón los llaman la generación snowflake, porque son tan frágiles como un copo de nieve. Los expertos afirman que los mileniales, jóvenes nacidos entre 1980 y 1995, que hoy en día representan un gran sector de la población mundial, protagonizan esta tendencia. De hecho, un estudio de Pew Research reveló que esta es la generación que menos valora la libertad de expresión, pues cerca del 40 por ciento se inclina por censurar discursos que puedan ser ofensivos.
Según Claire Fox, directora del Instituto de Ideas en el Reino Unido y autora del libro I Find That Offensive!, muchos en esa generación no pueden lidiar con puntos de vista distintos a los suyos, y no toleran las críticas a pesar de que sean válidas. “Reaccionan agresivamente porque creen que tienen derecho a hacerlo y además exigen disculpas si llegan a sentirse ofendidos”, afirma la autora. Esta conducta quizás se exacerba porque buscan luchar por el respeto a la individualidad, a la aceptación de las diferencias, y en ese contexto las críticas pueden percibirse como una agresión a la libertad. “Esto los hace hipersensibles a cualquier observación sobre sus comportamientos y muestra una exigencia a veces exagerada de recibir un trato de igual a igual”, dice la psicóloga María Elena López.
Este fenómeno ha sido particularmente visible en las universidades de los países del primer mundo. Las instituciones más tradicionales han prohibido a varios profesores opinar sobre temas políticos, de raza o género porque es preferible proteger a los alumnos de supuestas agresiones. Por ejemplo, Andy Martin, profesor de la Universidad de Cambridge, fue víctima de esta generación de hipersensibles. Un día hizo en clase un chiste de doble sentido y varios estudiantes salieron a protestar. Algo parecido ocurrió en la Universidad de Oxford, donde varios alumnos crearon una campaña en Twitter con el hashtag #RhodesMustFall, para derribar la estatua de Cecil Rhodes, pues la presencia en el campus de un monumento en honor de ese personaje racista resultaba ofensiva.
Chris Patten, rector de Oxford, definió el fenómeno como una situación preocupante que va en contra de la idea misma de universidad. “Está claro que debe haber límites como no promover el odio y la violencia, pero es incomprensible que los estudiantes y algunos profesores quieran protegerse de las visiones que no les gustan mediante la censura y la intolerancia al debate”, dice.
En Colombia y América Latina no se conocen casos tan extremos, pero en redes sociales sí hay manifestaciones de jóvenes que en Facebook y Twitter expresan con mucha frecuencia y vehemencia sus puntos de vista. Esto muchas veces no genera un debate sano, sino una lucha basada en la agresión. Debido precisamente a la intolerancia y la hipersensibilidad de la mayoría, que los hace ver como personas políticamente correctas. No en vano esta generación se caracteriza por ser muy individualista y el uso constante de las redes sociales potencia ese egocentrismo. Algunas investigaciones hablan de un narcisismo exagerado donde “la imagen que proyectan en sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram son muy importantes. Las selfis y los ‘likes’ son criterios para medir su aceptación y reconocimiento”, dice López.
Pero también son muy vulnerables a frustrarse por cualquier revés del destino y todo les duele el doble. Ante el más mínimo tropiezo se echan a la pena. Los expertos creen que los grandes culpables son los padres, pues educaron a sus hijos en medio de una burbuja en la que nada les falta y en donde no tienen que esforzarse demasiado. Esto los vuelve alérgicos a los fracasos y las críticas, y los hace sentir especiales, delicados y únicos. Ben Machell, columnista del diario The Times de Londres, dice que además creen que cada sentimiento y capricho es válido, y fuera de eso se empecinan en que los demás no tengan que experimentar desilusiones o contradicciones en un mundo lleno supuestamente de ‘malas opiniones’.
Lo anterior se debe también a que los papás perciben el mundo como un lugar cada vez más inseguro y deben darles cuidado extra a sus hijos. Esto provoca un nivel de sobreprotección bastante grande. Por eso quizás los jóvenes son menos resilientes, o en otras palabras, son más débiles ante las adversidades y les cuesta más superar las dificultades. Probablemente “estos patrones de crianza están asociados a esquemas de educación más abiertos y, en muchos casos, más laxos”, dice López.
Esto se suma a que los jóvenes de hoy tienen demasiadas presiones encima. Deben estar muy bien preparados a nivel académico para ser exitosos y en su apretada agenda está también convertirse en activistas contra el cambio climático, el racismo y la discriminación de género, entre otras cosas. Esa vulnerabilidad, dice Fox, también se debe en buena medida a que son la primera generación que no puede escapar a los problemas de estar hiperconectados a los celulares y al modo de vida del siglo XXI. “Deben manejar una identidad alterna en las redes sociales donde puedan comunicarse y discutir durante horas sobre X o Y situación. Terminan exhaustos”, dice la autora Susanna Schrobsdorff.
El fenómeno ha producido una epidemia de ansiedad y depresión. Así lo advirtieron varios psicólogos en el artículo de portada del número del 27 octubre de la revista Time. Allí explican que esta generación llena de contrastes ha vivido como nadie los veloces avances de la tecnología, la apertura y la globalización, pero también de las crisis de violencia política y religiosa, la corrupción, las brechas sociales y el cambio climático. “El hecho de vivir estas transformaciones debería hacerlos más fuertes, pero no parece ser así. Muchos se muestran más vulnerables y sensibles a estas amenazas para la sociedad que además les generan miedo e incertidumbre”, dijo López a SEMANA.

Ante este panorama, los expertos se preguntan si esta generación es mejor o peor que las anteriores. Todos coinciden en que no es fácil dar una respuesta clara al respecto, pues como las demás tiene sus pros y contras. No cabe duda que los mileniales tienen un potencial para ser unos abanderados genuinos de un mundo mejor para todos, pero les falta ser más condescendientes e imponer sus modos de pensar de forma democrática y respetuosa. También recomiendan que en las casas y en los colegios se promuevan clases o lecciones de resiliencia, pues está comprobado que quienes desarrollan esta habilidad tienen mayor equilibrio frente a situaciones difíciles.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mediocres niveles de lectura y escritura entre los jóvenes colombianos


Un reciente estudio de la Red de Lectura y Escritura en Educación Superior, que lidera la Universidad de La Sabana, afirma que los estudiantes de primer año en la universidad no saben escribir un ensayo, tienen mala ortografía y carecen de competencias en comprensión de lectura.

La investigación asegura que en el bachillerato los alumnos no desarrollan las habilidades lingüísticas necesarias que les permiten tener un conocimiento básico en el manejo de la lengua española, razón por la cual se les dificulta enfrentarse a textos de mayor nivel académico, tanto para leerlos como para escribirlos.Según Mariano Lozano, profesor del Departamento de Lengua de la Universidad de La Sabana y uno de los principales investigadores del estudio, “el estudiante, por lo general, es muy descuidado con la ortografía, especialmente con la puntuación y acentuación. En el bachillerato, en clase de español o literatura, poco se le enseña el manejo de las normas ortográficas”, dice.  El estudio evidencia que los alumnos no encuentran diferencia entre el proceso de lectura que desarrollaron en el colegio y el que van a empezar a realizar en la universidad. El informe, por ejemplo, indica que los jóvenes no son capaces de redactar textos críticos.  
Rajados en las pruebas internacionales 


Según los más recientes resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) que evalúa a estudiantes de quince años de edad en tres áreas específicas: lectura, matemáticas y ciencias naturales; en competencia de lectura el 47% de los bachilleres colombianos está por debajo del nivel mínimo de la prueba o Nivel 2. “Ellos leen, entienden e infieren, pero cuando llegan al proceso de la lectura crítica a través del texto se les complica la situación”, señala Lozano.


Otras pruebas internacionales, como PIRLS (Estudio Internacional del Progreso de Competencia Lectora) que se realiza en 48 países y nueve regiones alrededor del mundo, y que en el último estudio evalúo a 3.966 alumnos con edades entre 9 y 10 años, en más de 180 establecimientos educativos, confirma que el nivel de desempeño en competencia lectora es muy bajo, teniendo el estudiante un puntaje promedio de 448 (nivel bajo) de 675 (nivel avanzado) lo que repercute en el bachillerato en una comprensión deficiente del proceso de lectura. Para Lozano, otro problema que influye en las falencias que tienen los alumnos, consiste en la deficiencia de las políticas institucionales para el desarrollo de procesos de lectura y escritura desde la educación media en Colombia. “Es cierto que se hacen procesos de lectura y escritura, porque se tienen establecidos en los programas, pero hace falta una política que determine esta competencia como tal”, comenta.De otra parte, Juan Carlos Vergara, director de la Maestría en Lingüística Panhispánica de la Universidad de La Sabana, sostiene que, aunque el esfuerzo de los docentes de español o lenguaje es notorio, este no es suficiente. “Si el estudiante tiene la fortuna de tener un muy buen docente de lengua, llega a la universidad con muy buen nivel”, dice. Aunque esta investigación arrojó que el nivel de lectoescritura de los estudiantes no es alto, el Ministerio de Educación Nacional encontró que, pese a que los estudiantes colombianos ocuparon los últimos lugares en los resultados de las recientes pruebas PISA, el área en que menos mal les fue está relacionada con la lectura. Es decir, como lo concluye Lozano, no somos malos sino muy mediocres.  
                                                                                                                               Semana  22/11/2016 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Así se busca empleo en LinkedIn

La conocida red social de contactos profesionales y de búsqueda de empleo LinkedIn está implementando de forma paulatina en varias regiones del planeta una nueva función, que le permite al usuario –actualmente ocupado– buscar trabajo sin que su empleador se entere. El cambio obedece a que el modelo original, que aún se mantiene en países como Colombia, no impide que los jefes sepan que sus subalternos están interesados en cambiar su rumbo laboral, lo que constituye una situación bastante incómoda, y muchas veces contraproducente, para estos últimos.
Esta nueva herramienta está disponible en Estados Unidos, Canadá, Australia y algunos países de Europa, aunque la intención de la firma, como se ha conocido por medio de distintos portales especializados en tecnología, es integrarla a la red en el resto del planeta. LinkedIn aún no ha publicado una fecha concreta para su implementación en este lado del globo.
¿Cómo funciona? Para hacer esta búsqueda oculta hay que ir a la pestaña de ‘Empleos’, luego hacer clic en ‘Preferencias’ y activar la opción ‘Open candidates’ –se puede habilitar o desactivar cuantas veces lo requiera el usuario–. Así mismo, la función permite realizar múltiples ajustes, como el tipo de empresa o de trabajo que se busca. Todo lo anterior funciona para las versiones de dispositivos móviles y de escritorio.

Con este filtro, LinkedIn ofrece un listado de ofertas mucho más acordes con las expectativas de los trabajadores que quieren darle un vuelco a su vida laboral. Vale la pena resaltar que toda la información es visible solo para reclutadores de otras empresas. LinkedIn también empezó a implementar recientemente una herramienta que les permitirá a sus usuarios calcular el salario ideal de acuerdo con sus estudios y su experiencia.